
En el concurso del Un, dos, tres me llamaba mucho la atención la figura de la pareja de sufridores que, durante todo el programa, permanecía encerrada en un cubículo y participaba de forma pasiva, junto a otra pareja de concursantes. Ellos veían la vida pasar, sin hacer nada… Y es que hay etapas de la vida de una, en las que te sientes como un jugador del Un, dos, tres. La vida pasa por delante de ti, la gente juega, se arriesga y habla cara a cara con Mayra Gómez Kemp, mientras tú sigues aislado con tus auriculares de los años 80, observando todo tras un cristal. Esta decisión suele ir detrás de la famosa frase de los más conservadores: “virgencita, virgencita que me quede como estoy”. Qué miedo nos da movernos, avanzar, tomar decisiones, arriesgarnos, cambiar de rumbo, cambiar de ciudad, terminar relaciones de pareja, comenzar relaciones de pareja, conocer gente nueva, ¡qué miedo nos da el paso del tiempo! ¡Qué miedo nos da vivir! Ya sabemos que aún quedan vicios por perfeccionar, sobre todo en los días raros, pero...
Deberíamos de lanzarnos a la piscina, sabiendo que no hay agua y a veces ni siquiera piscina… pero normalmente todo ocurre por un motivo… y hoy os invito a que ¡¡arriesguéis!! Y luchéis por lo que queráis! Sin miedo a nada… y a nadie ;)













































