
Cada fracaso deberás tomarlo como el principio de un triunfo, siempre que de él extraigas el elemento que te faltó para vencer.
http://www.youtube.com/watch?v=oKOtzIo-uYw&ob=av2n
La vida no se mide por las veces que respiras sino por los momentos que te dejan sin aliento.

Cada fracaso deberás tomarlo como el principio de un triunfo, siempre que de él extraigas el elemento que te faltó para vencer.
http://www.youtube.com/watch?v=oKOtzIo-uYw&ob=av2n

No sé porque siempre posponemos todo pero si tuviera que adivinarlo diría que tiene mucho que ver con el miedo, el miedo al fracaso, el miedo al dolor, el miedo al rechazo. A veces es miedo a tomar una decisión porque ¿si te equivocas y cometes un error sin solución? entonces, ¿qué pasa? Pues, realmente no pasa absolutamente nada, aunque en la mayoría de los casos hagamos un mundo de ello. Simplemente se sigue para adelante y se asumen consecuencias, porque… nadie es perfecto y la vida está para poder equivocarse, poder acertar y poder vivirla.

A veces la vida te da la oportunidad de volar… y uno a veces se boicotea a sí mismo… todos nos encontramos con la posibilidad de experimentar algo que se le llama “amor”, pero no todos estamos a la altura para que permanezca, ya sea en forma de relación o en forma de impulso… Soñamos con experimentar esta sensación una y otra vez, de adentrarnos en ella y vivirla al máximo, incluso cuando no la tenemos anhelamos este tipo de situación; hasta que un día, sin saber cómo, a esta situación de cariño, de amistad, de ternura la empezamos a llamar amor… y es ahí cuando vives en una completa "nube"… pero recordad: nadie es perfecto.
http://www.youtube.com/watch?v=gWvurnpKjE4


Tengo una amiga que está sufriendo por amor o desamor, todavía no lo tiene muy claro. El caso es que su vida iba bien hasta que el tipo con el que estaba ha comenzado a actuar de forma extraña y a marcar distancias, vamos que el chico está en modo matrix. Lo de actuar de forma extraña, evidentemente, es subjetivo. Igual el chico no ha hecho nada raro, pero como en el testimonio en el que me baso es el de mi amiga, pues nos lo creeremos. Entonces ella, que lleva una racha extenuante de desencuentros con el sexo opuesto, se pregunta si se enamorará de alguien en el futuro y ya si eso que sea un amor de estos correspondidos. Yo le digo que la próxima relación no tiene porqué salir mal y ella me dice que tampoco tiene porqué salir bien. Así pues, la acumulación de desencuentros no tiene porqué desembocar en un encuentro. Asimismo la acumulación de desgracias no tiene porqué desembocar en una alegría. Sé que esto suena desesperanzador pero el destino o la suerte es un misterio del cual apenas tenemos claves… porque nadie es perfecto… y en cosas del amor ¡menos!

Creo que de entrada utilizamos mal la palabra amor. Le llamamos amor a la necesidad, al parche que momentáneamente disipa la soledad, a la consecuencia de un proceso hormonal, al afecto o al cariño que te produce la otra persona. Pero, estoy convencida de que el amor trasciende de todos estos estados primarios y que significa más cosas…
El amor no viene porque sí, al igual que no debería de desaparecer porque sí. La vida a veces se encauza para situarte frente a ese ser humano que parece sacar lo mejor de ti. Ese ser humano con el que empiezas a desplegarte. Ese ser humano cuyo recuerdo te hace sonreír en los momentos más dramáticos… pero es entonces cuando comienza el declive… Este supuesto amor, da paso a la inseguridad, a los celos, a la elucubración sobre los movimientos del otro… Y ahí es cuando sabes que realmente se acabó. Pero, nadie es perfecto…

Quiero dejaR claro aquí que no soy una desequilibrada (escribo esto mientras me balanceo sobre mí misma y me arranco mechones de pelo en una esquina de mi habitación ;) ). Sé que cuando me dicen “no le des tantas vueltas a todo” es por algo, pero tengo que decir que no le doy vueltas “a todo”, sino a “todo lo que me resulta interesante”. No me paso los días reflexionando sobre el precio de los tomates o las estupideces que escupen cuatro tertulianos por la televisión. Eso no. Comerse el tarro, a veces, es bueno. Una vez me dijeron que primero tienes que abrir el tarro, luego olerlo y si realmente merece la pena el siguiente paso es comértelo… y si crees que no merece la pena déjalo donde estaba, encima de una estantería de tú habitación y no te lo comas… pues será una auténtica pérdida de tiempo.
Por otro lado sé que es insano darle vueltas al mismo pensamiento una y otra vez hasta que ese pensamiento pierda el conocimiento y por tanto la importancia… Pero, yo creo que a veces no se trata de eso, sino de llenar cada paso de un nuevo significado es decir, dejar atrás las viejas certezas para adentrarse en las nuevas incógnitas… No está loco el que indaga. Simplemente se preocupa de sus cosas, de su vida… porque, nadie es perfecto.