miércoles 18 de junio de 2008

M.M.









Vida, que se puede simplificar en una frase: “la turbulenta historia de un rostro infantil que crecerá convirtiéndose en una figura que muchos temerán y que conocerán como Marilyn Manson”.

Brian Warner, como todos los niños, era curioso e inquieto, pero nació en 1969 en el seno de una familia típicamente americana de Canton (Ohio). En principio era un niño normal y corriente, pero pronto su infancia fue asesinada, y su futuro fue abocado en el popular personaje que protagonizaba sus pesadillas y que le llevaría a alcanzar una cima que nunca llegó a soñar.

Los puntos principales de inflexión se vieron marcados por dos hechos: en primer lugar por la degeneración mental de su abuelo y por otro lado la matriculación en el Heritage Christian School. Colegio cristiano de un ambiente represor, que envolvía a los escolares en un miedo del pecado y amenazadas por sufrimientos apocalípticos para los impíos, añadiendo las represalias y maltratos de unos sabuesos compañeros.
Hizo dibujos represivos contra esa absolución conservadora conllevándole a numerosos castigos y logró su expulsión tras reproducir la canción Highway to hell.
Su conducta revolucionaria le condujo al fracaso y su única salida fue expresar todas sus libertades a través de un periódico local.


Poco a poco pasó a una etapa de introspección en la que leyó, escribió y fue ganando amistades a la vez que se experimentaba formas evasivas de un mundo que no le entendía. Período en el que formó su primer grupo: The Spooky Kids, donde Brian se decidió llamar Marilyn Manson, símbolo acertado de la América moderna en un deseo de concertar lo mejor y lo pero de Norteamérica: Marilyn Monroe, belleza y glamour pero con un lado oscuro, al igual que Charles Manson que tiene su lado bueno e inteligente.

- Brian Warner (vocal): Marilyn Monroe y Charles Manson = Marilyn Manson
- Scott (guitarra): Daisy Berrkowitz
- Stephen Gregory (teclado): Madonna Wayne Gacy
- Sara Lee Lucas (batería)
- Gidget Gein (bajo)

Aquí comienza las historias de sus idas y venidas, sus provocadores conciertos, su cuestionada conducta, sus visitas a la cárcel... todo esto resumido en su autobiografía The long hard road out of hell, “ La larga huída del infierno”, donde narra sus aventuras y desventuras y de porqué es el personaje mas señalado del siglo XX, señalado por todos aquellos que no lo conocen y lo temen, pues esos transgresores no hacen mas que publicar desvergonzadas mentiras, siendo el ejemplo mas destacado el de que es extirpó las costillas. Pero Brian Warner lo tiene asumido y no cesará de revindicarse, como lo sigue haciendo con su grupo llamado Marilyn Manson.

¿Por qué la gente le critica sin saber?, ¿es que piensan que su música es capaz de convertir a las personas en seres malvados?, ¿acaso Beethoven, Haydn, Stravinsky... no tienen su lado negativo? Todos tenemos nuestro lado más negativo, pero a veces las personas nos marcan, como a los toros, para toda la vida.










domingo 15 de junio de 2008


El amor es la mejor música en la partitura de la vida.

Sin él, serás un eterno desafinado en el inmenso coro de la humanidad.

(Schneider).

sábado 31 de mayo de 2008

La Sexta sinfonía de Tchaikovsky



La Sexta sinfonía de Tchaikovsky, es una obra fundamental del sinfonismo romántico, no sólo por su título (la Patética) sino también por su origen y contenido musical.


La pretensión inicial de Tchaikovsky al escribir su Sexta sinfonía era realizar un compendio de los grandes temas de toda disciplina artística que se precie -el amor, la muerte, el destino que tanto le obsesionaba últimamente-, y por eso la llamó primero «Sinfonía de programa», un título sin duda demasiado intelectual. Al día siguiente del estreno, cuando tenía que entregar la partitura al editor, no sabía qué nombre definitivo darle. «Sinfonía trágica» parecía una denominación parcial dada la diversidad de estados de ánimo que reflejaba, hizo caso de su hermano Modesto, que sugería «Patética».


Tchaikovsky era un mal director de orquesta. Su cuerpo encorvado impedía a los músicos ver las indicaciones que les daba. Aun así, se obligaba a dirigir, y así lo hizo en la presentación de su última sinfonía.


El público reaccionó de forma contenida, con respeto pero también con desconcierto, sobre todo por el modo en que se cierra la sinfonía no recurriendo a bombos y platillos -como era habitual- sino con un adagio en el que la música se desvanece lentamente. Tchaikovsky se vaciaba también de vida apenas una semana después del estreno de la Patética. De ahí que se suela atribuir un carácter profético a ese cuarto movimiento, lento y trágico, que el compositor añadió cuando la obra estaba compuesta originalmente sólo por tres.


¿Un réquiem por sí mismo? ¿Una premonición, casi un aviso de su inminente suicidio? No hay nada probado, tan sólo el hecho de que Tchaikovsky fallecía el 6 de noviembre. Morir de cólera en el San Petersburgo de la época estaba a la orden del día, pero tampoco hay que olvidar que el músico ya había intentado quitarse la vida una vez internándose en el río Neva.


Los ensayos de la sinfonía fueron más trabajosos que otros del autor, en parte por la sorpresa que -también para los intérpretes- supuso la originalidad del trabajo, en especial esa especie de marcha fúnebre que sustituía al cierre triunfal característico del género.


Antes de ese final lamentoso lleno de presentimientos de muerte, Tchaikovsky nos obsequia con un vals fracturado en cinco tiempos (en vez de tres) y un primer movimiento que ya anuncia el melancólico final.


Y, aunque Tchaikovsky quiso que su obra, la Patética, la oyese todo el mundo, deseó, así mismo, reservar para él solo su significado: «Es un enigma -dijo-; traten los demás de descifrarlo». Su hermano Modesto, que dio el nombre a la sinfonía, creyó haber adivinado, en parte, su melancólico secreto.


Tchaikovsky había confiado a esta obra, como uno lo hace con un amigo, todos los pesares que lo atormentaron durante tantos años. Era una muestra de lo que había sido su vida, una representación de su alma entera, cruel y atormentada, llena de sentimientos, conflictos y pasiones.
Lo curioso de la diversa apreciación subjetiva de esta música ciertamente conmovedora está en que mientras algunos musicólogos (la mayoría) han detectado en la Patética el llanto por sí mismo, otros (los menos) afirman que Tchaikovsky lloraba por las injusticias políticas y sociales de la Rusia zarista. Hoy, cada uno elige su posición al escuchar la obra.

Más de un siglo después de la muerte del compositor, muchas de sus creaciones siguen programándose en auditorios de todo el mundo. ¿El secreto de su éxito? Leonard Bernstein lo expresó sin miramientos: «No creo que haya habido un creador de melodías tan inspirado y genial como Tchaikovsky».















jueves 22 de mayo de 2008

¿Por qué es un compositor oLvidado?



Desde su muerte, en 1809, hasta un siglo y medio después, tras la Segunda Guerra Mundial (1950 aproximadamente), puede afirmarse que nada consiguió modificar la valoración y la imagen petrificada que se tuvo de Joseph Haydn.


El interés que en vida suscitó se desvaneció con la primera generación de compositores románticos. Hoy en día esto se está intentando remediar, aunque es difícil.


Hay un gran desinterés por modificar su imagen. Músico poco valorado a pesar de ser el Padre de la Sinfonía, el cuarteto, los tríos con piano y la recreación del género oratorio junto con sus misas del último periodo.


Tuvo una vida tranquila al servicio del príncipe Esterházy, durante cuarenta años trabajó para él, haciendo todo tipo de encargos. Estaba aislado, separado del mundo no conocía otras formas de ver música. Sólo al final de su vida todo se acelera, se traslada a Londres con la compañía de su representante, un violinista y empresario llamado Salomón, y cambia la forma de ver la música; compone las Sinfonías Londinenses y es influenciado por los movimientos artísticos de la época como el Sturm und drang (tormenta y pasión).


Como anécdota, destacar que Schönberg (compositor del siglo XX) dice que de Haydn aprendió cómo condensar en un mínimo de tiempo un máximo de acontecimientos.

sábado 17 de mayo de 2008

La Octava Sinfonía de Beethoven.

Beethoven entró en escena en un momento favorable de la historia. Vivió en una época en que surgían nuevas y poderosas tendencias en la sociedad humana que le afectaron intensamente y que se dejaron sentir en su obra. Como Napoleón y Goethe, Beethoven era hijo del tremendo cataclismo que fermentó durante todo el siglo XVIII y terminó por estallar con la Revolución Francesa. Nació en Bonn en 1770 y murió en Viena en 1827, ciudad que vio crecer y desarrollarse el gigantesco talento del músico alemán.

A pesar de que muchos aficionados consideran la Octava como una regresión en la carrera sinfónica de Beethoven (algo acomplejada entre las monumentales Séptima y Novena), hay que considerar que, pese a su apariencia, tiene muchas audacias de carácter armónico. Al contrario de las críticas y del poco éxito de público que alcanzó, el compositor sentía una gran estima por esta obra, que consideraba incluso superior a la Séptima.

Está escrita en su mayor parte durante el verano de 1812 en Bohemia, en un balneario a donde el compositor había ido a reponerse de una enfermedad intestinal. En este tiempo conoció a Goethe, personaje muy admirado por Beethoven, quien había compuesto en música varias de sus poesías. Aunque al poeta le interesaba mucho la música no llegó a comprender a Beethoven, ni a conocer la obra del gran músico.

Después de escuchar la Octava nos reafirmamos en que Beethoven fue todo un artista; después de él, ya nada pudo volver a ser lo mismo; había abierto las puertas a un mundo nuevo, pues este precursor ha terminado su obra allí donde terminan los límites del arte.

miércoles 30 de abril de 2008

La música & el cine :)


Tres rifles, provisiones para un mes y Mozart.
El inició nuestra amistad con un regalo, luego un poco antes de lo de Charles m hizo otro, un regalo increíble: La visión del mundo… yo me dije sí ya comprendo...>

sábado 5 de abril de 2008

La música.

El gran poder de la música: hablar de todo sin decir nada. Transmite todo tipo de sentimientos y emociones que llegan al receptor de una u otra forma. Siempre ha habido música, y no conocemos a ninguna sociedad que no desarrolle algún tipo de actividad que pueda ser calificada de “musical”. Una sociedad sin música resultaría inimaginable. Sus creencias, sus sueños, sus deseos toman forma a través de ella.

Pero para nosotros, ¿Qué es la música? Muchos dicen que es un arte que ocurre en el tiempo. Debemos recordar que en la antigüedad, la música se ejecutaba una sola vez y ya no se volvía a ejecutar nunca más. Todo esto ocurrió hasta que apareció la notación que hacía que la música quedara “atrapada” en el papel hasta que alguien la interpretara.

Muchas culturas el término de música lo engloban a actividades que para nosotros son independientes, como la danza. La etnomusicología nos ayuda a entender la música como algo más que arte.

Posee gran importancia social, nos construye la realidad que el compositor nos quiere transmitir. A veces es sexista, otras provoca diferencias de clase; por tanto, cumple funciones muy concretas dentro de la sociedad. La música no refleja el espíritu de una época sino que interviene en la configuración de ese espíritu.

Un concierto es un acto musical, pero en según que contextos puede ser también un acto de afirmación de clase, étnia o de género. De ahí la importancia de la música para conocernos, para conocer a la sociedad. Hay que aprender a juzgar una sociedad por sus ruidos, por su arte y por sus fiestas más que por sus estadísticas.