
La vida no se mide por las veces que respiras sino por los momentos que te dejan sin aliento.
lunes, 28 de noviembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
Sociedad!!!

El viernes pasado decidimos por unanimidad no salir de casa. A pesar de ello fuimos a la casa de un amigo mío de toda la vida el cual te deja KO en todas las situaciones (pero esto, es otro tema). Y ahí estábamos mis compañeros de piso y yo, intentando poner un toque de humor a la vida, cosa que conseguimos a la primera, pues estábamos presenciando una conversación un tanto acalorada, eran mi amigo y su novia, vamos un fiestón (la cosa no pintaba mal… ¡pintaba muy mal!), su barrio parecía tranquilo además de ser un contenedor de aburrimientos vitales y ansiedad etílica en el que los asistentes vomitan, mean, escupen y chillan, para unas horas después, volver semiinconscientes a la tranquilidad e higiene de sus hogares.
Los tapones para los oídos son, junto al pelador, el mejor invento de la humanidad, aunque en noches como esta no nos sirvieron de nada.
Escucho los gritos asustados de los testigos de una pelea. Un coche de policía llega demasiado tarde. O demasiado pronto para el próximo incidente.
Una chica se arranca por bulerías frente a nuestro balcón. Tengo sueño y la espontánea carece de talento. Quiero matarla. Canalizamos nuestra violencia encendiendo la TV, que parece programada exactamente para eso.
Mi compañera de piso se fuma un cigarro en el balcón y observa el horizonte velado por el botellón. Llueve sobre la capa impermeable del exceso. Las gotas no disuaden a las decenas de personas que se congregan para arrastrar su adolescencia por las esquinas. Dos chicas lloran abrazadas con un brick en la mano, exaltando su amistad. Preveo resacas terminales.
Un tal José llama a un tal Germán para decirle que es un soso por no unirse a la fiesta. “¿qué haces en la cama, tío? ¡Si no son ni las cuatro!”. Dan las cuatro y a nosotros nos gustaría poder dormir. El tal José nos diría que somos unos sosos. No tendría intención de contradecirle. Lo somos.
Una chica comenta a sus compañeras que lleva dos días bebiendo sin parar. Lo repite lo menos seis veces en el tramo que recorre desde la calle hasta la plaza. El gesto desencajado y la torpeza de sus frágiles movimientos, indican, tristemente, que no miente.
Son las cinco de la mañana. Unos veinte jóvenes cantan a todo pulmón cumpleaños feliz. Pero la cosa no acaba ahí, luego siguen con Es un muchacho excelente. Rezo para que no empalmen con feliz en tu día. El excelente muchacho despide la jornada con un humillante strip-tease.
Crónica social de una noche infernal esto invernal...
¡¡Que viva el despiporre!! ;)
martes, 22 de noviembre de 2011
Tormes Vs Manzanares
sábado, 19 de noviembre de 2011
Domingo por la tarde...
miércoles, 16 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Lo que te hace grande
domingo, 6 de noviembre de 2011
Viaje [otoñaL]
jueves, 3 de noviembre de 2011
Curiosidades
